La enfermedad celíaca aparece especialmente en niños menores de dos años y en adultos entre los treinta y los cuarenta años. Los síntomas más frecuentes son diarrea con heces voluminosas, malolientes y brillantes, vómitos, falta de apetito y pérdida de peso.
Por Angel Gabet*
Normalmente luego de la masticación los alimentos son digeridos y los nutrientes absorbidos a través de la pared intestinal, llegando al torrente sanguíneo y de allí a cada una de nuestras células. Cualquier eventualidad que imposibilite la digestión o impida el paso de los nutrientes del intestino a la sangre es llamada “mal absorción”.
La Enfermedad Celiaca es un trastorno de absorción de nutrientes a nivel intestinal. Se trata de una intolerancia al gluten , el cual forma parte de las proteínas del trigo. Los pequeños con enfermedad celiaca pueden también tener intolerancia, aunque en menor grado, a otras proteínas contenidas en otros cereales como centeno, cebada y avena.
Digestión afectada
Esta intolerancia produce una lesión característica de la mucosa intestinal o capa que recubre el intestino, cuya característica principal es que es reversible, es decir el intestino normaliza su comportamiento sólo cuando se inicia la dieta sin gluten.
La enfermedad celíaca no sólo afecta a niños sino también a adultos y sus síntomas pueden ser muy variados entre diferentes personas.
¿Quiénes la padecen?
La enfermedad celíaca clásica se manifiesta en síntomas digestivos y aparece especialmente en bebés menores de dos años y en adultos entre treinta y cuarenta años. Los síntomas más frecuentes son diarrea con heces voluminosas, malolientes y brillantes, vómitos, falta de apetito y pérdida de peso. El pequeñín que la padece suele mostrar un aspecto desnutrido y triste, con distensión o abultamiento del abdomen y nalgas aplanadas.
La gravedad de la enfermedad dependerá de la edad de presentación y del tiempo que transcurra hasta el diagnóstico y tratamiento. Por ello es recomendable retrasar la introducción del gluten, por lo menos, hasta los seis meses de edad del bebé.
La enfermedad celíaca atípica incluye formas de presentación en las que predominan los síntomas no digestivos. Puede aparecer a cualquier edad pero según el momento predominarán unos u otros síntomas como retraso del crecimiento, del desarrollo y la pubertad, anemia por falta de hierro que no responde al tratamiento y lesiones en la boca (alteración del esmalte de los dientes, úlceras o pequeñas heridas dolorosas en la lengua, encías y paladar).
Síntomas clínicos comunes
- Gas y cólicos intestinales
- Diarrea crónica y/o estreñimiento
- Heces malolientes, con grasa, malformados y en ocasiones flotantes
- Anemia
- Pérdida de peso, a pesar del buen apetito
- Osteopenia, osteoporosis
- Infertilidad
- Fatiga, debilidad y falta de energía
- Dolor en los huesos o ligamentos
- Defectos en el esmalte dental
- Depresión
Estos síntomas pueden ser causados por otras complicaciones de la enfermedad u otro tipo de afecciones. Es por eso que el diagnóstico del celíaco es difícil y se necesita de métodos diagnósticos más sensitivos.
Causas desconocidas
La causa por la que se produce esta intolerancia es desconocida hasta el día de hoy. Aunque se cree que existe una alteración en la respuesta inmunitaria o de "defensa " del celíaco.
Otra causa que se apunta como posibilidad es que la enfermedad sea un problema de tipo inmunológico pues se han detectado anticuerpos que reaccionan específicamente al gluten e impiden su absorción.
¿Se hereda?
Aparece en personas que tienen predisposición genética a padecerla. La enfermedad celíaca la sufren con frecuencia miembros de una misma familia. Se trata de una intolerancia que se mantiene durante toda la vida.
Cuando la enfermedad aparece en la adolescencia o la edad adulta probablemente se deba a que junto a los factores genéticos e inmunológicos ocurre otra circunstancia que altera la función del intestino delgado como una infección intestinal, embarazo o una intervención quirúrgica.
Tratamiento
El único tratamiento es seguir una dieta sin gluten. Cuando éste es eliminado de la alimentación, el intestino delgado empieza a sanar y su salud en general mejora.
Para adaptarse a una alimentación sin gluten se requieren algunos cambios de estilo de vida. Es importante leer las etiquetas de los alimentos –a veces imprecisas– y aprender a identificar ingredientes que pueden contener gluten escondido.
Alimentos permitidos
- Arroz, maíz, soya, papas, tapioca, frijoles, sorgo, quínoa, mijo, amaranto y harinas de nueces.
- Carnes, quesos, lácteos, frutas, tubérculos (papa, ocumo, ñame, apio, etc.)
Comidas que a menudo contienen gluten
- Panes
- Granos tales como trigo y sus modificaciones.
- Pastas
- Carnes procesadas
- Caldos o sopas concentradas
- Imitación de tocino frito
- Rellenos
- Empanizados
- Productos marinados
- Aderezos
- Almidón o harina para espesar
- Hostias de comunión
- Imitación de mariscos
- Salsas
Etiquetas
La clave para entender la dieta libre de gluten es saber cómo leer y entender muy bien los ingredientes en las etiquetas de los alimentos. Los que tienen los siguientes ingredientes dudosos no deben ser consumidos a menos que puedas verificar que no contengan gluten o sean derivados de otros granos prohibidos.
- Jarabes de arroz
- Color caramelo
- Dextrina (usualmente de maíz, pero puede ser derivada del trigo)
- Harina o productos de cereal
- Proteínas de vegetales hidrolizadas (HVP), proteínas de vegetales, proteínas de plantas hidrolizadas (HHP) o proteínas de vegetales texturizadas (TVP.)
- Malta o sabor a malta (usualmente hecha de cebada.) Se puede usar sí esta elaborada con maíz.
- Vinagre de malta
- Almidón modificado
- Mono y digliceridos (solamente en productos secos.)
- Saborizantes de carnes.
- Salsa de soya o sólidos de salsa de soya (la mayoría de las salsas de soya contienen trigo.)
- Goma de origen vegetal.
Si piensas que tu bebé puede tener problemas en este sentido es mejor que acudas a un nutricionista-dietista sin olvidar los consejos de su pediatra
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