No lo sobrealimentes
Numerosos estudios realizados sobre la obesidad infantil han encontrado que los hábitos de alimentación juegan un papel fundamental en el desarrollo del niño. Según reseñan las estadísticas es muy probable que un bebé obeso sea un adulto obeso y esto se debe a que en la etapa infantil se pueden generar mayor número de células de grasa, ya que es un período de crecimiento en todos los sentidos: a esto se llama hiperplasia celular. En la edad adulta es casi imposible que estas células de grasa aumenten en número, sólo lo hacen en tamaño a través de un proceso llamado hipertrofia
Entre las cosas que puedes hacer para evitar la obesidad de tu pequeño está no forzarlo a comer cuando no quiere, de manera que no se habitúe a estar sobrealimentado.
La actividad física también juega un papel fundamental en la prevención de la obesidad. Se debe fomentar en los niños la práctica de algún deporte que favorezca su salud y, por ende, evite que caiga en el sobrepeso. Puedes ir habituando a tu bebé al entrenamiento diario permitiéndole que gatee a sus anchas, camine o se mueva libremente en el suelo.
Cuida su dieta
La introducción de alimentos distintos a la leche antes del cuarto mes de edad, fomenta la obesidad en un bebé.
Lo más importante para evitar que tu pequeño se convierta en un gordo extremo es respetar sus hábitos de alimentación de acuerdo a su edad y esto se logra evitando introducir en su dieta alimentos ricos en grasa, refrescos, galletas y postres en exceso.
A esta edad es muy fácil controlar lo que el niño come pero también es importante predicar con el ejemplo pues el bebé aprende más rápido de lo que ve que de lo que oye.
Si no cuidas lo que tu bebé come, subirá de peso indiscriminadamente por lo que será un niño obeso habituado a comer todo lo que le pase por el frente. Su crecimiento estará marcado ya por la propensión a múltiples enfermedades en la edad adulta y, como si fuera poco, se verá afectado psicológicamente por las críticas y burlas de sus contemporáneos, cuando llegue la hora de ir al colegio.
¿Gordo= sano? ¡No!
Es mejor prevenir que lamentar luego. Si quieres evitar que tu hijo engorde en exceso, sigue estas recomendaciones:
1) No lo sobrealimentes.
2) No conviertas la comida en un premio o castigo por algún comportamiento.
3) No introduzcas en su dieta diaria alimentos distintos a la leche, antes de que llegue al cuarto mes de edad.
4) Fomenta su actividad física diaria.
5) Bríndale una alimentación balanceada. Su pediatra te dirá qué hacer.
6) No comas tú lo que le prohíbes a él.
7) Desecha la idea de que un bebé gordo es un bebé sano.
8) Si el problema de obesidad es evidente en el bebé, lo más recomendable es no someterlo a una dieta de reducción muy estricta. Es conveniente tratar de llevarlo a hábitos alimenticios sanos poco a poco y con ayuda de un especialista.
Mis Niños & Yo - Julio 2007 Sección ALIMENTACION (Bebé)
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