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Comienzo saludable

Plan de Alimentación

Alimentos marinos para el bebé

Por Ángel Gabet

Pescado, camarón, calamar, pulpo, almeja, mejillón y demás alimentos de origen marino, ricos en proteínas, ácidos grasos esenciales omega 3, son fuente de minerales importantes para la salud en general. En consecuencia te preguntas ¿Cuándo puedes incluirlos en la dieta infantil? ¿Son beneficiosos? ¿Presentan algún riesgo para la salud de mi bebé?

Para responder estas preguntas en un orden cronológico es importante remitirnos a la etapa de vida en la que el bebé crece dentro del vientre de su madre.
Según un artículo publicado el 16 de febrero de 2007 en New Scientist, un nuevo estudio sugiere que las mujeres que consumen menos de  tres raciones de alimentos marinos a la semana durante su embarazo están contribuyendo a aumentar el riesgo de que sus hijos sufran un pobre desarrollo en lo que respecta a sus capacidades verbales y sociales.

Científicos del National Institute of Health de Bethesda, Maryland (EEUU), encuestaron a por lo menos 12 mil mujeres acerca de su consumo de pescado y mariscos en los últimos meses de gestación. Tras los nacimientos, las madres completaron regularmente algunos cuestionarios acerca de los progresos en el desarrollo de sus hijos. Finalmente, los investigadores evaluaron el coeficiente intelectual (CI) de los niños a los 8 años de edad.
Los hijos de las mujeres que no comieron mariscos ni pescado durante el embarazo tenían 50% más de probabilidades de estar en la parte inferior de la tabla de puntuación de rendimiento verbal, en comparación con aquellos cuyas madres consumieron alimentos marinos más allá del límite recomendado de 344 gramos(12 oz) semanales. En los niños cuyas madres consumieron algún marisco o pescado, sin superar el límite recomendado, se observó un incremento del 10%. Según los investigadores los ácidos grasos omega 3 presentes en estos alimentos parecen impulsar el crecimiento del cerebro durante el desarrollo del feto.

Llegó el momento a los alimentos marinos

Si los pescados y mariscos incluyen tantos componentes beneficiosos para la salud humana ¿cuál es el mejor momento para incluirlos en la dieta del bebé?
En este sentido hay diversas opiniones aunque existe consenso en que a partir de los 9 meses todos los bebés pueden y deben comer pescado triturado con el puré de verduras varias veces a la semana. Antes de esta edad existe un riesgo mayor de que el pequeño sufra alergia al pescado. Si tiene antecedentes familiares de alergia alimentaría, el pescado se ha de posponer hasta el año de edad.
Mi consejo es comenzar por pescados blancos –como merluza, lenguado, halibut, bacalao, platija, lubina, pescadilla o gallo– y se recomienda tener mucho cuidado con las espinas que suponen un peligro para los más pequeños que podrían tragarlas y atragantarse. La solución a este inconveniente es sencilla: ofrecer el pescado en filetes o lomos sin espinas en lugar de rodajas, hasta que el niño tome consciencia de lo que está comiendo.
La oferta de estas presentaciones sin espinas es amplia, especialmente en pescados congelados como merluza, halibut, lenguado, emperador y/o colas de rape, aunque también se puede pedir que éstos y otros como perca, mero, rape, atún, bonito o chicharro sean limpiados en la pescadería.
En cuanto a moluscos como las almejas, pepitonas, ostras, y una gran diversidad de caracoles, personalmente no recomiendo su consumo antes de los dos años de edad, dado su potencial de toxicidad y las numerosas enfermedades parasitarias que pueden transmitir.
Introducir el pescado y/o los mariscos en la dieta del bebé después de cumplidos sus 9 meses garantizará que cuente con las enzimas y potenciales de defensa suficientes para digerir correctamente este tipo de alimentos y evitar una posible alergia o intoxicación.

¿Qué cantidad de pescado puede comer tu bebé?

Después de que cumpla 9 meses podrías ir aumentando en su dieta la cantidad de 30 a 50 gramos( 1 a 1.8 onzas). Primero deberá consumirlo hervido, asado o a la plancha y triturado con el puré de verduras y patatas (papas) o sémola, 2 ó 3 veces a la semana hasta que cumpla 12 meses.

A partir de esta edad puedes incrementar esta cantidad a 80 gramos (2.8 onzas) y cuando inicie el colegio, puede consumir  de 100 a 120 gramos (3.5 a 4.2 onzas), con la frecuencia semanal mencionada. Las cantidades aconsejadas sólo constituyen una sugerencia puesto que la cantidad de cada alimento incluido en la dieta infantil, se debe adaptar a la edad, peso, actividad física y estado de salud de cada infante.

Variando la preparación

A los niños les resulta monótono y aburrido comer pescado porque se prepara o se condimenta siempre de la misma manera (frito, rebozado o empanado). La alternativa para que ésta no sea la razón de un rechazo es sencilla: cambiar la preparación, la condimentación y el acompañante que se consumen con el pescado, es decir cocinarlo y presentarlo de forma apetecible. Existen varias opciones entra las que contamos empanadas, croquetas, buñuelos, albóndigas, lasaña o canelones, tortillas, con salsas diversas, con tubérculos, acompañado de verduras, frito, a la plancha, al horno, a la parrilla o relleno. Con un poco de ingenio, el pescado se puede convertir en un plato muy apetitoso.

Para disimular el sabor del pescado, que a veces no apetece a los niños, hay trucos como macerarlo con limón, hierbas aromáticas o aceite o acompañarlo con salsas diversas y guarniciones de verduras y hortalizas, papas o arroz. Con el acompañamiento de distintas salsas (bechamel, mayonesa, salsa rosa, salsa verde...) y las diferentes formas de preparación (horno, escabeche, rebozado o empanado, entre otras) se suaviza su sabor.

Portador de enfermedades: ¡Cuidado!

Otro aspecto importante en lo que tiene que ver con el consumo de de alimentos marinos es vigilar el estado de salubridad de los pescados y mariscos que se compran para llevar a casa.
El pescado es un alimento con un historial sanitario relativamente limpio. Sin embargo, cuando los productos marinos provienen de fuentes contaminadas, se consumen crudos o apenas cocidos, son mal almacenados o reciben una manipulación técnicamente no adecuada, pueden ser causa de brotes de enfermedades y conducir a un problema de salud pública.
Asegúrate de lo siguiente:

  • Los ojos y las antenas de los pescados o crustáceos deben ser brillantes y erguidos.
  • Las branquias del pescado deben estar de color rojo vivo.
  • Mariscos con conchas bivalvas (dos conchas) que estén sin procesar, deben tener las conchas cerradas.
  • Cuando se detecte olor a amoniaco u otro muy fuerte, se deben rechazar.

Alergia

La alergia al pescado aparece porque el cuerpo reacciona a una proteína contenida en esta carne blanca. Es importante observar si existen en la familia personas alérgicas al pescado o a los mariscos, al igual que ver muy bien si el niño presenta alguna reacción al comenzar el consumo de este tipo de alimento. Más o menos la mitad de todos los alérgicos al pescado reaccionan a todos los tipos. Hay quienes toleran ciertas especies como salmón, trucha o caballa/macarela –generalmente pescados de agua fresca– mientras que otros sólo reaccionan al pescado rojo y toleran por ejemplo, el bacalao.

Los alergenos del pescado son resistentes a temperaturas calientes lo que significa que no desaparecen o se desactivan al cocerse o freírse. En algunas personas sensibles, pueden aparecer reacciones tan solo con inhalar vapor de caldo de pescado que podría provocar síntomas de asma.

La alergia a los mariscos a veces se mantiene de por vida.  No es tan difícil eliminar o evitar los mariscos en la dieta y tampoco representa una pérdida nutritiva.
No es raro reaccionar a los  mariscos aunque no se padezca alergia. Estas reacciones son probablemente debidas a la liberación de histaminas. No existe ninguna relación entre la alergia al pescado y la alergia a los mariscos.

Ciguatera

La más común de las intoxicaciones producidas por peces es aquella generada por la ciguatera, una enfermedad adquirida tras consumir peces marinos, tropicales y subtropicales que han acumulado en sus tejidos determinadas cantidades de ciguatoxina que no desaparece cuando el pescado se cocina o congela. 
El pescado que provoca intoxicaciones con mayor frecuencia es el mero. Los síntomas de la afección incluyen vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupción cutánea, mialgias, alteraciones del ritmo cardíaco, etc. En principio el tratamiento va encaminado a solucionar las complicaciones derivadas. Regularmente este tipo de intoxicación es detectada a tiempo por el departamento de salud,  la alerta es difundida y el pescado en cuestión es retirado del mercado.

(*) Ángel Gabet. Nutricionista Clínico
gabet.angel@videotron.ca
 

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