Frutas que su organismo puede asimilar
En estudios recientes en materia de nutrición ha quedado demostrado que la ingestión de jugos frutales en bebés menores de un año, detiene su crecimiento y daña su aparato digestivo.
Se cuentan por millones las madres en el mundo que piensan, al igual que las abuelas, que un bebé, a partir de los 3 meses de edad, necesita jugos de frutas como complemento de la leche.
A pesar del torrente de información sobre la crianza de un bebé que nos llega a través de los medios de comunicación, incluyendo la Internet, son muchas entonces las madres que ofrecen a sus pequeñines cucharaditas de jugo de naranja para fortalecerlos frente a la gripe, pero ¿cuántas saben que esta inocente práctica les ocasiona problemas intestinales, dentales, de crecimiento y alérgicos?
Los jugos de frutas son extractos líquidos derivados de productos sólidos que les dan origen, compuestos por agua e hidratos de carbono que el intestino del lactante no está en capacidad de absorber. El contenido de hidratos de carbono puede analizarse desde dos puntos de vista: por un lado, en relación con su concentración, la que determina una elevada osmolaridad, es decir, que retarda el vaciamiento gástrico y produce sensación de plenitud por tiempo prolongado. La consecuencia evidente es una ingestión menor de alimentos. Esta carga osmolar también puede producir dolor abdominal y diarrea.
Alergias
Los frutos cítricos pueden desencadenar reacciones alérgicas en el lactante. Las manifestaciones clínicas frecuentemente asociadas a su consumo son cutáneas, digestivas y respiratorias. Hay reportes, no totalmente demostrables, según los cuales los jugos de frutas, particularmente los cítricos y los que se manejan con cáscara, sueltan jugo, evidente, por ejemplo, al exprimir la naranja.
Este hecho se vincula con problemas de tipo alérgico, sobretodo en niños que tienen antecedentes familiares. El dolor abdominal que se presenta en el lactante –cólicos– puede originarse en la acidez y a la alta osmolaridad.
No tienes por qué “correr”
Estudios hechos en la universidad de Connecticut con un grupo de pequeños bebés revelaron que los que bebieron jugos de manzana, pera y ciruela que contenían sorbitol, sufrieron dolor abdominal o diarrea después de haberlos ingerido.
Se trata entonces de que estamos llenando el estómago del bebé con un alimento que no es el ideal desde el punto de vista nutricional. Lo mejor sería que los primeros cuatro o hasta los seis meses de edad se le ofreciera el seno materno, un alimento diseñado por la naturaleza justamente para él.
Si bien entendemos tu afán de comenzar a variar lo más pronto posible la dieta de tu bebé, nuestro consejo es que evites darle frutos cítricos que podrían ser demasiado ácidos para su estómago y provocarle gases y heces ácidas o, incluso, una reacción alérgica. Ya habrá todo el tiempo del mundo para ampliar, hasta llegar a estos jugos, la dieta de tu bebé ¡No hay para qué “correr”! |